Novel me presenté a un descubrimiento inesperado, sin
pretender nada me fui enredando a por una experiencia inquietante que robó
avasalladoramente mi atención. Y damos partida a la función teatral, a la
exposición elemental de lo que soy. Nada
de apariencias, nada de fachas, me despojé de mis corazas ruborizadas por
tu atención. En el espejo de tus ojos he visto tu reflejo, he presenciado
destellantes notas de tu imaginación… Love at second view? Una primera vista de
hace muchos años y una segunda que puso en la mesa cosas que vimos y ganas de
ver más. Somos víctimas de la complicidad, esa complicidad que deja victoriosos
y caídos…
Caído soy que día a día presenciaba tu sonrisa, quizás practicada
con maestría de titiritero, bajo ese ferviente gusto por disfrutar se
encontraba una memoria con fecha de caducidad. Mi empeño por verte y sentirte
bien era acompañado de tu sonrisa, besos y caricias, pero que más temprano que tarde
fueron proporcionalmente inversos a mis deseos de verte feliz.
Al recibir tu lienzo ciegamente le concedí las más sublimes
interpretaciones, pero gracias a tu oculta sinceridad solo quedó el más funesto
significado. Y rodeado de cuerdas fui cediendo mis pretensiones a una voluntad
que solo supo hacer su labor, enredar, jugar y desechar.
¿Así de quebradiza es tu remembranza? Que olvida y deja tan
rápidamente caer su embeleso en un diferente regazo. ¿Tan involuntariamente
vives que no eres capaz ni de respetar el réquiem de mi querer? Me fuerzas a ver
aquellas ¿felices? ilustraciones de las que hace un breve tiempo éramos participes
y protagonistas, y ahora solo un crítico espectador que ataca tu pésimo desempeño
teatral.
Desenmarañar tu compleja división de sentimientos y acción
ya no me es posible. Busqué un puente entre tu acción y tu sentir, mas solo aprecié
un profundo vacío sin fondo en el que caes una y otra vez. Quise ayudarte a
construirlo, pero me negaste participar de esa faena, faena que ahora está
detenida de forma indefinida.
Llegamos al final de esta obra, un final lleno de significados,
en donde la única forma de terminar era sobrescribir el principio. ¿Es hora de
decir adiós? Solo con un beso soy capaz de decir te extraño, solo con otro
beso, te quiero. Y así frase por frase hasta llegar a un “Adiós”.
Espero que puedas ser feliz con tus designios que incluyen
la felicidad de todos… menos la tuya.
